Las tres buscan que un texto se entienda, pero no son lo mismo: cambian el público, la norma que las respalda y quién comprueba que el texto se entiende. Desde que el Real Decreto 707/2026 las recoge, en vigor a partir del 2 de enero de 2027, la diferencia ya no es solo un matiz para especialistas: decide qué documento cumple la ley y cuál no.
En resumen. El lenguaje claro escribe para el público general y sigue la norma UNE-ISO 24495-1. El lenguaje sencillo es el mínimo que exige el reglamento cuando no pide otra cosa: se parece mucho al lenguaje claro, pero no tiene norma propia. La Lectura Fácil escribe para personas con dificultades de comprensión lectora, sigue la norma UNE 153101 y exige validar el texto con lectores reales. En la práctica, el lenguaje sencillo es el mínimo legal y el lenguaje claro, el método comprobable para cumplirlo.
¿Qué es el lenguaje claro?
El lenguaje claro es un método de comunicación que garantiza que cualquier persona encuentre la información que necesita, la comprenda a la primera y pueda usarla. Se dirige al público general: la ciudadanía que recibe una notificación, el cliente que firma un contrato o la paciente que lee un consentimiento informado.
No consiste en escribir «más fácil», sino en escribir mejor: ordenar la información pensando en quien lee, empezar por lo importante, elegir la palabra precisa y eliminar el ruido. Desde 2023 cuenta con una norma internacional, la ISO 24495-1, adoptada en España como UNE-ISO 24495-1, que recoge sus principios y directrices.
El Real Decreto 707/2026 dice que el lenguaje claro «garantiza que las personas lectoras puedan encontrar lo que necesitan, comprenderlo y utilizarlo», y recomienda seguir esa norma (art. 3.j). Es propio de la administración, la banca, los seguros, la sanidad y, en general, cualquier organización cansada de que sus textos generen llamadas, dudas y reclamaciones. Si quieres profundizar, te lo contamos en nuestro artículo sobre qué es el lenguaje claro y por qué le interesa a tu empresa.
¿Qué es el lenguaje sencillo?
El lenguaje sencillo es la figura que el Real Decreto 707/2026 fija como mínimo para toda la información: «En los casos en que, de acuerdo con este reglamento, la lectura fácil o el lenguaje claro no constituyan una obligación, la información deberá facilitarse, al menos, en lenguaje sencillo» (art. 5.2).
El reglamento lo define como una comunicación, oral o escrita, que «pone a las personas en primer lugar» y «garantiza que las personas obtengan la información que necesitan, la comprendan y puedan utilizarla» (art. 3.k). Como pautas, solo menciona algunas: «la utilización de frases cortas, el recurso a palabras de uso común o la sustitución de acrónimos, pudiendo apoyarse en imágenes para facilitar la comunicación».
Lo exige de forma expresa en la información comercial básica, en la contratación, el consentimiento y las instrucciones de uso, y en las ofertas de empleo. Tienes la lista completa en nuestra guía sobre la ley de accesibilidad cognitiva.
¿Es lo mismo que el lenguaje claro? Casi. Persiguen lo mismo, pero el lenguaje sencillo no tiene norma técnica que diga cómo hacerlo ni cómo comprobarlo, y el lenguaje claro sí. Por eso, quien aplica lenguaje claro cumple también con el lenguaje sencillo, y puede demostrarlo. Antonio Martín lo analiza a fondo en este artículo sobre el lenguaje sencillo.
¿Qué es la Lectura Fácil?
La Lectura Fácil es un método para redactar y adaptar textos de modo que las personas con dificultades de comprensión lectora puedan entenderlos. Es una herramienta de accesibilidad cognitiva: no rebaja el contenido, derriba las barreras para llegar a él.
Beneficia a un público concreto y más amplio de lo que parece:
- Personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.
- Personas mayores con deterioro cognitivo.
- Personas con dislexia, TDAH u otros trastornos del aprendizaje.
- Personas que están aprendiendo español o tienen poca práctica lectora.
En España la recoge la norma UNE 153101, que regula el lenguaje, el diseño y algo que ningún otro método exige: la validación del texto con lectores reales del colectivo al que se dirige. El Real Decreto 707/2026 la hace obligatoria en documentos como la hoja de reclamaciones de las empresas o los formularios de la Administración. Tienes el método explicado de principio a fin en ¿Qué es la Lectura Fácil?.
¿Cuál es la diferencia entre lenguaje claro, lenguaje sencillo y Lectura Fácil?
La diferencia principal está en el público y en la norma: el lenguaje claro y el lenguaje sencillo escriben para todo el mundo; la Lectura Fácil, para personas con dificultades de comprensión lectora. Entre los dos primeros, lo que cambia es que solo el lenguaje claro tiene una norma con la que trabajar y comprobar el resultado.
| Criterio | Lenguaje claro | Lenguaje sencillo | Lectura Fácil |
|---|---|---|---|
| Público | General | General | Personas con dificultades de comprensión lectora |
| Norma | UNE-ISO 24495-1 | Ninguna | UNE 153101 |
| Qué papel le da el Real Decreto 707/2026 | Obligatorio en la formación en prevención de riesgos laborales (art. 14.2) | El mínimo para todo lo demás (art. 5.2) | Obligatoria en hojas de reclamaciones, formularios públicos y otros documentos |
| Pautas | Principios y directrices de la norma | Unas pocas recomendaciones sueltas | Estrictas: lenguaje, formato y contenido regulados |
| Validación con lectores | Recomendada por la norma | No prevista | Obligatoria, con personas del colectivo |
| Cómo se demuestra que cumple | Contrastando el texto con la norma | Solo por el resultado | Con la validación |
| Ejemplo típico | Un contrato bancario que se entiende a la primera | Una oferta de empleo con frases cortas y sin siglas | Un examen de la DGT adaptado y validado |
La validación es la frontera más visible. Un texto en lenguaje claro está terminado cuando cumple los criterios de la norma y el criterio profesional de quien lo redacta, y mejor aún si se ha probado con su público. Un texto en Lectura Fácil solo está terminado cuando un grupo de lectores del colectivo lo ha leído, ha señalado lo que no entiende y el equipo lo ha corregido. Sin esa prueba, no es Lectura Fácil: es solo un texto más sencillo.
¿Cuál necesita cada documento?
La pregunta útil no es qué figura suena mejor, sino a quién va dirigido el texto y qué exige el reglamento para él.
- Lectura Fácil, si el texto se dirige en exclusiva a personas con dificultades de comprensión o si el reglamento la exige, como en la hoja de reclamaciones.
- Lenguaje claro, para el resto de documentos dirigidos al público general: contratos, condiciones, cartas, formularios o webs. Cubre el mínimo de lenguaje sencillo y deja un método que se puede acreditar.
- Las dos versiones, en los documentos clave que llegan a públicos muy distintos: una general en lenguaje claro y otra en Lectura Fácil validada.
En Cálamo & Cran trabajamos las tres situaciones. Estamos certificados en la norma UNE-ISO 24495-1, adaptamos documentos a lenguaje claro y a Lectura Fácil, y diseñamos formación a medida para que tu equipo lo haga por sí mismo. Si quieres formarte tú, tienes el curso de Lenguaje claro y el curso de Lectura Fácil.
Preguntas frecuentes sobre lenguaje claro, lenguaje sencillo y Lectura Fácil
¿El lenguaje claro y la Lectura Fácil son lo mismo?
No. El lenguaje claro se dirige al público general y la Lectura Fácil, a personas con dificultades de comprensión lectora. Además, la Lectura Fácil sigue pautas más estrictas y obliga a validar el texto con lectores reales; en el lenguaje claro, esa validación es recomendable, pero no obligatoria.
¿El lenguaje claro y el lenguaje sencillo son lo mismo?
Casi. Los dos se dirigen al público general y buscan que la información se encuentre, se entienda y se pueda usar. La diferencia es que el lenguaje claro tiene una norma, la UNE-ISO 24495-1, y el lenguaje sencillo no; por eso aplicar lenguaje claro es la forma comprobable de cumplir con el lenguaje sencillo.
¿Es obligatorio el lenguaje sencillo?
Sí, a partir del 2 de enero de 2027. El Real Decreto 707/2026 lo exige como mínimo para toda la información que no tenga que estar en Lectura Fácil o en lenguaje claro, y lo nombra en la contratación, el consentimiento, las instrucciones de uso y las ofertas de empleo.
¿Qué es más fácil de leer, un texto en lenguaje claro o uno en Lectura Fácil?
Un texto en Lectura Fácil, porque sus pautas de lenguaje, formato y contenido son más estrictas: frases muy cortas, una idea por frase, tipografía amplia e imágenes de apoyo. El lenguaje claro simplifica el acceso a la información, pero mantiene la forma habitual de los textos.
¿Puedo aplicar los dos métodos en la misma organización?
Sí, y suele ser la mejor estrategia. La versión general de los documentos se redacta en lenguaje claro y, para los colectivos que lo necesitan, se elabora además una versión en Lectura Fácil validada. La administración pública ya combina ambos métodos.
¿Un texto en lenguaje claro necesita validarse con lectores?
La norma UNE-ISO 24495-1 no lo exige, aunque recomienda evaluar los textos con su audiencia siempre que sea posible. En la Lectura Fácil, en cambio, la validación con personas del colectivo es obligatoria: sin ella, el texto no puede considerarse Lectura Fácil.
¿Qué curso me conviene: el de lenguaje claro o el de Lectura Fácil?
Depende de tu objetivo. Si quieres mejorar la comunicación con el público general, el curso de Lenguaje claro. Si quieres especializarte en accesibilidad cognitiva y trabajar adaptando y validando textos, el curso de Lectura Fácil. Y si dudas, escríbenos: te acompañamos en la decisión.







