Si trabajas con documentos administrativos, jurídicos o técnicos, lo sabes: a veces el problema no es lo que se decide, sino cómo se cuenta. Y ahí es donde el lenguaje claro no es un “estilo bonito”, sino una cuestión de derechos, eficacia y confianza.
Hoy tenemos una noticia que nos hace especial ilusión: en Cálamo & Cran hemos obtenido la certificación ISO 24495 para lenguaje claro aplicada a nuestros servicios de traducción y de edición.
¿Qué es la ISO 24495 y por qué importa?
La ISO 24495-1 es el estándar internacional que establece principios y directrices para elaborar documentos en lenguaje claro: textos que las personas pueden encontrar, entender y usar, sin tener que leerlos tres veces ni llamar a atención al cliente “por si acaso”.
En España, la norma está adoptada como UNE-ISO 24495-1:2024 (vigente desde febrero de 2024).
Te lo traducimos: el lenguaje claro ya no es solo una tendencia o una recomendación de sentido común; es un marco de referencia oficial para trabajar la claridad de forma profesional.
Cálamo & Cran y el lenguaje claro
En Cálamo & Cran llevamos mucho tiempo difundiendo la importancia de entender, fuimos pioneros en la formación y hemos acompañado a muchos equipos para escribir con claridad.
Pero si nos centramos en el último año, el lenguaje claro ha protagonizado muchas horas de nuestro trabajo. Hemos trabajado con instituciones, empresas aseguradoras, financieras…
Si algo nos ha enseñado este último año es que el lenguaje claro no se implanta con una charla inspiradora. Se implanta con sistema: criterios, guía, formación, acompañamiento y revisión en documentos reales.
Lenguaje claro + ISO 24495
Que exista una norma y que exista una certificación no significa “texto perfecto”. Significa algo más útil: una manera consistente de trabajar.
Cuando una empresa adopta lenguaje claro de verdad, suele notar cambios en cuatro frentes:
- Menos fricción: bajan consultas y reclamaciones por dudas evitables.
- Más confianza: se percibe transparencia, honestidad y respeto por el tiempo de las personas.
- Más eficiencia interna: menos idas y vueltas, menos “interpreta esto”, más criterios compartidos.
- Mejor accesibilidad: la comprensión y la inclusión dejan de ser un extra para convertirse en parte del proceso.
Y aquí entra una idea clave: el lenguaje claro no simplifica el contenido; simplifica el acceso al contenido. No “rebaja” el rigor: lo hace legible.
Cómo trabajamos el lenguaje claro en Cálamo & Cran (sin humo, con pasos)
Nuestro enfoque se repite porque funciona:
- Diagnóstico: qué textos duelen, a quién y por qué.
- Criterios: guía y pautas adaptadas al tono, al canal y al marco legal.
- Formación práctica: casos reales, herramientas y defensa de decisiones.
- Acompañamiento: reescritura y validación con equipos internos para que el cambio se quede.
- Consolidación: plantillas, glosarios, checklist (nos encantan las listas) y métricas para escalar.
Si esto te suena a “sistema”, lo es. Y eso es exactamente lo que la certificación ISO 24495 viene a respaldar.
¿Quieres mejorar tu lenguaje claro? Empieza por lo más rentable
Si tu organización publica o envía textos que afectan a derechos, dinero, salud, obligaciones o contratos, aquí van tres sitios donde el lenguaje claro suele devolver la inversión rápido:
- Notificaciones y cartas (la bandeja de entrada es un campo de minas).
- Contratos, condiciones y anexos (claridad = menos soporte).
- Web, formularios y FAQs (si la gente no entiende, abandona).
Cierre: una certificación, un compromiso y una invitación
Estamos muy contentos con nuestra ISO 24495. Pero lo que más nos importa es lo que implica: seguir defendiendo una idea sencilla y necesaria: que el derecho a entender no debería ser opcional.
Si quieres hablar de una implantación de lenguaje claro (guía, formación y acompañamiento) o revisar textos críticos de tu organización, escríbenos. Y si lo que buscas es formarte, nuestro curso de lenguaje claro es un buen punto de partida.
Porque, al final, escribir claro no es escribir “más fácil”. Es escribir mejor. Y que se note.








