Subjuntivo, el usurpador

El Libro rojo de Cálamo y Cran

Ojito con el subjuntivo porque a la mínima te la cuela. Cuando se pasa al lado oscuro, saca la artillería pesada y se dedica a lo que más sabe hacer: sembrar la duda.

El modo indicativo nos cuenta que lo que manifiesta el verbo se produjo, se produce o se producirá con absoluta certeza:

Jamás te he sido infiel, cielito

Sabes que antes te creía, pero ahora ya no.

Nunca olvidarás lo del congreso en el Caribe, ¿verdad, Mari?

Paco, deja el tema; todavía me duele aquella traición

Pero el inseguro subjuntivo es un usurpador porque se apodera del uso que le corresponde al indicativo. Quizás lo peor de todo es que casi siempre comete este robo en boca de los periodistas cuando hablan en pasado. Porque quién no ha leído u oído en los medios de comunicación frases del tipo:

Francisco Pérez, el que fuera* ministro de Sanidad, se ha divorciado después de dos lustros de matrimonio.

La casa en la que viviera* con su mujer, María Álvarez, ha sido puesta a la venta por una astronómica cifra.

Ella, quien abandonara* su carrera como actriz por petición de su marido, acaba de ser fichada por una famosa cadena.

Esos «fuera», «viviera» y «abandonara» son pretéritos imperfectos del modo subjuntivo. No sirven para hablar de algo que sí sucedió por la sencilla razón de que el subjuntivo no expresa cosas que han ocurrido y de las que tenemos veracidad. Eso lo hace en exclusiva el modo indicativo. Cuando hablamos del pasado, de lo que sí hay constancia, debemos echar mano de la enorme variedad de opciones que nos da el indicativo.

Entonces, ¿para qué usamos el modo subjuntivo? En esencia, para expresar seis cosas:

  • Deseos: «Ojalá no encuentren nunca las bolsas con dinero que guardo en el armario».
  • Posibilidades: «Bueno, tranquilo, es raro que estas cosas se descubran… Pero como Mari diga algo, me empapela».
  • Emociones: «Ya sé qué voy a hacer cuando me preocupe: me voy un tiempito a las islas Caimán… ¡y que les den!».
  • Consejos: «A los de la tele les sugeriré que me metan en uno de sus realities. Si Mari lo hace, yo también».
  • Opiniones: «Cualquiera que esté en mi situación y no sea tonto, haría lo mismo que yo».
  • Acciones futuras condicionadas: «Muy mal se tienen que poner las cosas para que no saque tajada de todo este asunto».

Una clave para no confundirte con el uso de este verbo traicionero: ¿estamos hablando de algo que sucedió? Entonces no hay subjuntivo que valga. Que no te líen las malas compañías con sus modos inadecuados.

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