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11/05/2017

Las desventuras del infinitivo solitario

Atiende al nombre de Fático y deambula a solas por las fronteras de los textos. Quizás por eso este infinitivo recibe los apodos “de Introducción” y “de Cierre”. Es un proscrito, aunque son muchos los incautos que lo alojan en sus documentos sin sospechar las nefastas consecuencias de esa temeridad.

Antes que nada, dar las gracias por el whisky matarratas que servís a los forasteros

Por último, decir que nunca regresaré a este inmundo saloon

Ahí está el infinitivo Fático disparando a dar sobre la gramática, la ortografía y todo lo que se mueva en los confines de la escritura. Aquí lo tenemos usando una forma impersonal que no encaja a solas en las oraciones.

No encaja, amigos, porque este infinitivo necesita un compañero, un verbo principal conjugado que lo acompañe:

Antes que nada, me gustaría dar las gracias por el whisky matarratas que servís a los forasteros

Por último, solo me queda decir que nunca regresaré a este inmundo saloon

Qué típico de este infinitivo es introducir oraciones con verbos llamados de decir, tales como expresar, recordar, destacar, añadir, informar, manifestar, indicar, señalar, afirmar, declarar, etc.

Si el llanero solitario, que era solitario, cabalgaba por las llanuras acompañado de Toro, el indio potawatomi, ¿por qué un infinitivo, que es verbo no personal, no va a necesitar compañía? Tanta soledad es demasiado peligrosa para un verbo que ni siquiera se conjuga. 

 

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Autor

Cristina PlanchueloProfesora de comunicación escrita
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