17/02/2019

¿Puede un texto ser hortera?

En efecto, sí puede. ¿Y es eso malo? Pues depende de quién sea tu audiencia, pero en general sí lo es ya que denota falta de estilo. No es que el estilo sea algo imprescindible en la vida, pero sí parece importante tenerlo en cuenta al escribir textos profesionales: ayuda a que destaquen, sean más agradables de leer y resulten veraces.

Se me ocurren cuatro claves para que evites las horteradas lingüísticas en la escritura y des, así, un toque de distinción a tus textos.  

  • Fuera esos leggings. Ya sé que son muy cómodos y que lo mismo te sirven para ir al súper, que para asistir a zumba o quedar con una amiga en el barrio. Pero los leggins son cutres y sientan mal incluso a las pibones. Del mismo modo, a los textos les quedan fatal esas frases hechas, tan cómodas, a las que recurrimos cuando no sabemos muy bien qué decir:

 

Excelente relación calidad-precio

Merecidas vacaciones

Fabulosos regalos

Es un referente en el sector

En la actual coyuntura

Con la que está cayendo

 

Esas frases que sirven para todo son estereotipadas y, por tanto, solo transmiten ideas estereotipadas que no generan ningún interés. Si no sabes qué contar, tendrás que seguir documentándote hasta que se te ocurra algo interesante y proporcionar a tus lectores razones para que te lean. Ya sabes: renueva tu guardarropa informativo, cuenta contenidos interesantes y exprésate con oraciones propias.

 

  • Nada de calentadores. Si estos están hechos para mantener la temperatura muscular en las clases de ballet, ¿qué hacen en las calles y en las cafeterías? Salirse de contexto. Pues lo mismo pasa con la jerga corporativa. Si publicas en plataformas digitales seguro que llegarás a personas muy diversas. De modo que o hablas su idioma, y muy clarito además, o pasarán de largo ante tu cháchara incomprensible. Quizás pienses que hablar una lengua que solo comprenden tus colegas de profesión te da pedigrí; pero te equivocas. Quien te lee y no te entiende moverá el ratón en busca de otro texto más comprensible. Ten siempre presente a tu audiencia cuando te comuniques y adapta tus textos a ella.

 

  • Si no eres rubia, no eres rubia. Teñirte de platino para que, al cabo de dos semanas, se vean las raíces de tu castaño zaíno queda vulgar. Tan vulgar como las palabras malsonantes: a Google no le gustan y, si las usas, puede castigarte y mandarte a las mazmorras del buscador. Y vulgar como los términos generales e imprecisos al estilo de «cosa», «tema», «algo», «esto», «ser», «estar», «hacer», «decir»… que valen casi para todo y, por tanto, no dicen mucho en concreto. Para que tus textos ganen en colorido y expresen de verdad todo tu talento, sal del barrio y visita el diccionario de sinónimos: http://www.wordreference.com/sinonimos/

 

  • ¿Raya en el ojo? Sí, pero bien hecha. No, no es fácil dibujar un buen trazo en el párpado, y menos a la primera, pero habrá que practicar. Del mismo modo, tendrás que acostumbrarte a revisar tus textos y corregir las faltas de ortografía. Porque redactar sin errores evita los malentendidos y facilita la lectura. Y porque un texto con demasiadas incorrecciones genera desconfianza en quien lo lee debido al descuido que transmite. La pulcritud, sin embargo, expresa eficacia, control y profesionalidad. Como una mirada intensa bajo un maquillaje bien aplicado.

 

No lo olvides: escribe textos interesantes, con personalidad y adaptados a tu audiencia y luego repásalos para detectar todas tus faltas de estilo. Solo entonces podrás compartirlos en las redes y… ¡a tope de power!

¿Quieres seguir aprendiendo?

 

 

 

Autor

Cristina PlanchueloProfesora de comunicación escrita
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