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28/10/2021

Diferencias entre Traducción jurada y Traducción jurídica

¿Traducción jurídica o traducción jurada?

Una vez enfocados a profundizar en las materias de traducción de textos legales, suelen surgir varias preguntas entre los profesionales de la materia que responden a aspectos recurrentes. Una de las cuestiones que más dudas generan en el sector, se refiere a la diferencia entre la traducción jurídica y la traducción jurada. En este artículo, se abordan las diferencias entre estos dos términos y las implicaciones que generan, al objeto de optimizar nuestra formación y actividad.

La traducción jurídica consiste en aquella actividad dirigida a reproducir un texto de carácter legal desde un idioma de origen a un idioma de destino. La principal característica de esta actividad profesional consiste en que los encargos de traducción versan sobre materias de índole jurídica. Por este motivo, es necesario tanto conocer las lenguas de destino y llegada como las instituciones jurídicas a las que hacen referencia. En esta atractiva actividad intelectual entra en juego la concepción jurídica de cada una de las familias o sistemas que existen en los diferentes países.

Para abordar con rigor una traducción jurídica, es necesario manejar técnicas de traducción que consisten en la transposición de diferentes instituciones propias del sistema jurídico del texto de destino y conocer la cultura jurídica del receptor del producto final de la traducción. Por este motivo, un buen traductor jurídico es un agente muy apreciado entre diversos profesionales del sector, como, por ejemplo, los abogados. En efecto, los juristas ejercientes demandan con frecuencia traducciones a medida de sus necesidades, que revierten en la satisfacción de sus clientes y en el buen fin de las operaciones en las que ponen sus intereses en juego. Como es lógico, las traducciones especializadas en temas jurídicos son muy apreciadas entre los despachos jurídicos y responden a unas tarifas más altas que las traducciones no especializadas.

Para ser un buen traductor jurídico no es necesario superar ningún examen oficial, pero se precisa un buen conocimiento de los géneros textuales que se manejan en la actividad profesional del mundo del Derecho. En la práctica, se produce un efecto de fidelización entre los clientes de traducciones jurídicas, que buscan de manera reiterada a los traductores que operan con solvencia en este ámbito.

A diferencia de lo expuesto, los traductores jurados son profesionales que han certificado su rigor y solvencia mediante un examen oficial cuya convocatoria publica periódicamente el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. Dicho órgano es el competente para la concesión del título de Traductor-Intérprete Jurado. El traductor jurado ostenta la facultad de certificar que el texto de llegada se corresponde con el texto de origen, aunque este no verse sobre cuestiones jurídicas.

Así, un traductor jurado puede recibir encargos sobre diversas materias que no corresponden a textos jurídicos y su actividad suele circunscribirse al ámbito público. Por ejemplo, se debe acudir a un traductor jurado para homologar títulos expedidos por universidades extranjeras, certificados médicos para solicitar ayudas públicas y otros muchos documentos de tipología variada.

La búsqueda de clientes de traducciones juradas resulta una actividad más dificultosa que aquella que responde a la traducción jurídica, puesto que los clientes de traducciones juradas suelen ser particulares que tienen unas necesidades que el traductor no puede prever. Por ejemplo, no es posible prever con un método certero que una persona vaya a necesitar una traducción jurada de un informe médico sobre la afectación en las vértebras cervicales en un accidente de tráfico para incluirlo en un expediente de un seguro.

Ahora bien, el examen que convoca el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación para obtener el título de traductor jurado suele versar sobre materias jurídicas, puesto que el dominio de esta disciplina muestra unas destrezas muy específicas que validan el referido conocimiento de las lenguas de origen y destino en un encargo de traducción. Es por ello que, a la hora de plantearse la realización de las pruebas para acceder al título de traductor jurado, es necesario haber adquirido sólidos conocimientos sobre traducción jurídica.

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Autor

Irene Nuviala Lapieza Profesora de Traducción jurídica, económica y de contratos
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