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Lenguaje claro

¿Qué es el lenguaje claro?

El lenguaje claro (también llamado lenguaje sencillo, lenguaje llano) es una de las facetas de la llamada comunicación clara, que busca transmitir de modo fácil, directo, transparente, simple y eficaz información relevante para los ciudadanos o los consumidores.

La comunicación clara no solo incluye el lenguaje claro, sino también el visual (tipografía, diseño, infografía, interfaces, interactividad...), el uso de terminología adaptada y el neurolenguaje. Se aplica a contratos, facturas, normas legales, instrucciones, formularios, prospectos, carteles, informes técnicos, memorias corporativas, etiquetado...

¿Por qué es importante?

El lenguaje claro es la demanda lógica de una sociedad que avanza. Un avance democrático que se manifiesta día a día en la ciudadanía que exige comprender sus derechos para poder ejercerlos; en su rol de clientes, para exigir la seguridad y las garantías de lo que consumen; en la necesidad ampliar su conocimiento de los nuevos descubrimientos científicos y técnicos; en su papel como pacientes, para saber cómo actuar ante el reto de una enfermedad. La ciudadanía quiere entender con claridad el contrato de una hipoteca, las condiciones del seguro o cualquier documento de un proceso legal en el que se vea inmerso. Y para lograrlo, no podemos aspirar a conocer todos los tecnicismos de un lenguaje especializado —aun menos el administrativo o el jurídico—sino que deben ser las entidades las que se dirijan con claridad a la persona con la que contraen una responsabilidad.

El lenguaje claro es el lubricante que dinamiza la maquinaria administrativa, la acelera y simplifica: desde un ministerio hasta un ayuntamiento. Es lógico pensar que una sociedad desarrollada, más consciente, cada vez quiera más democracia, más claridad.

Si bien las primeras iniciativas se tomaron en los años 70 del siglo XX (en los 80 en España, es ahora cuando empezamos a ver los brotes verdes. Todas las iniciativas para lograr un buen gobierno, un gobierno transparente y accesible han incorporado planes relacionados con el lenguaje claro: desde la Carta de derechos de los ciudadanos ante la justicia hasta el Informe de la Comisión de modernización del lenguaje jurídico (ambos textos del Ministerio de Justicia). Todas ellas, medidas que parten desde arriba —de la administración hacia la ciudadanía— quieren cambiar esta orientación para conseguir una comunicación horizontal, clara y directa. Y precisamente esta tendencia coincide con la necesidad de las empresas en su competición por ganarse la confianza de los clientes; aquellos que, en las condiciones de un contrato o en las garantías, prefieren que les hablen claro a que les regalen una vajilla.

¿A quién va dirigido?

  • A los ciudadanos que quieren comprender sus derechos y obligaciones
  • A los consumidores que quieren conocer los productos y servicios que compran
  • A los pacientes que quieren conocer el reto al que se enfrentan
  • A las empresas que quieren ganarse la confianza y fidelidad de sus clientes (y ahorrar costes)
  • A las instituciones para agilizar y facilitar cualquier trámite

¿Es rentable?

Sí. Muchas empresas ya han dado el paso y han adaptado sus textos de atención al cliente o reclamaciones a este lenguaje. ¿Resultado? Menos tiempo por parte de las mismas en clarificar y resolver dudas, menos recursos empleados y más clientes satisfechos. Te contamos algunos casos de éxito aquí

Cálamo&Cran es pionero en esta iniciativa de carácter global y ofrece servicios y formación especializada a empresas y particulares tanto en Comunicación clara como en Lenguaje claro.

Todos nuestros cursos son bonificables para trabajadores en activo a través de Fundae.

Además, organizará en Madrid del 21 al 25 de septiembre las Jornadas Enclaro, primer encuentro de especialistas en Lenguaje claro. Todos nuestros antiguos alumnos cuentan con un descuento especial para asistir a estas jornadas.