Inicio » Cuando las palabras se esconden de los diccionarios
10/08/2017

Cuando las palabras se esconden de los diccionarios

En ocasiones, algunas palabras del español muestran su faceta más escurridiza, interesante y divertida. Aparecen sin avisar por los telediarios, recorren las bocas de los políticos, las páginas de los libros, los mensajes de Twitter… El problema surge cuando esos términos se empeñan en ser más incomprensibles que la moda de vestir chanclas con calcetines y queremos encontrarlos en algún diccionario.

Cuando esto sucede, no dudamos en teclear la página de la Real Academia Española, ir al buscador del Diccionario e introducir el término en cuestión y leer la respuesta (porque eso de desempolvar el VOX de toda la vida en el que solo buscábamos guarrerías queda descartado). Si la página nos ha dicho que la palabra no está registrada en la obra (o algo así), no te asustes, seguro que existe. En este artículo tienes algunos trucos para averiguar qué sucede con el término y no molestes a tu amigo filólogo.

Los diccionarios académicos

Son aquellos elaborados por la Real Academia Española en colaboración con la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE). Los principales son el Diccionario de la lengua española, el Diccionario panhispánico de dudas y el Diccionario del estudiante, entre otros.

El Diccionario de la lengua española es el diccionario por excelencia y en el que habitualmente solemos buscar las definiciones. En él podemos encontrar voces que forman parte del léxico general, pero no tecnicismos (más allá de los de uso común) propios de las distintas ramas del conocimiento, pues para eso están los diccionarios especializados.

Si hace tres años buscáramos en él el verbo tuitear, no lo encontraríamos, pues este verbo es una de las últimas incorporaciones que se hicieron en el año 2015 a la vigesimotercera edición.

Tampoco se recogen todos los términos derivados de palabras que contienen aumentativos (librote) o diminutivos (lamparita), prefijos (antiergonómico) o sufijos (trigonometral) o formaciones regulares (como el participio fuertísimo), por ejemplo.

Si después de tener en cuenta los aspectos anteriores sigues sin encontrar la palabra, puede que lo hagas en las próximas actualizaciones.

Por otro lado, el Diccionario panhispánico de dudas, publicado en el año 2005, se elaboró con el objetivo de solucionar las dudas más habituales que pueden suscitar muchos términos en español (si un verbo admite complemento directo de persona y complemento directo de cosa, pronunciaciones, regímenes verbales…). Como esta obra ya peina canas y el español evoluciona, en determinadas recomendaciones se puede considerar desactualizado y conviene comprobar que no hay otra obra más reciente que contradiga la información que este contiene.

Por último, dentro de los diccionarios académicos hay uno que suele pasar desapercibido: el Diccionario del estudiante (desde mi punto de vista una de las mejores obras que ha elaborado la Academia) que en su tercera edición (2016) recoge más de cuarenta mil palabras y locuciones del español, tanto de España como de Hispanoamérica.

Otros diccionarios

En el caso de que el significado que buscas siga más perdido que un pulpo en un garaje, quizá sea porque todavía no conozcas los diccionarios de uso: aquellos diccionarios que sirven como instrumentos para guiar en el uso del español tanto a los que lo tienen como lengua materna como a aquellos a los que un diccionario bilingüe se les queda corto.

Estos se centran en el léxico de carácter general que utilizan los hablantes de español y, en ocasiones, sus definiciones son más precisas, fáciles de comprender o cuentan recursos para ello: ejemplos de uso, sinónimos, antónimos…

Los dos principales diccionarios de uso por excelencia son el Diccionario del español actual, de Manuel Seco (académico asesor del Diccionario del estudiante), Olimpia Andrés y Gabino Ramos, y el Diccionario de uso del español, también conocido como el María Moliner.

Algunos de ellos se pueden consultar en línea y son súmamente prácticos, como el Clave, de SM, que incluye aspectos sobre etimología, morfología y uso; el Diccionario general, de VOX, y el Diccionario de americanismos.

Por otro lado, si te gusta trastear con las palabras, averiguar con qué frecuencia aparecen y un porrón de datos la mar de interesantes, te recomiendo que eches un vistazo al diccionario inverso DIRAE.es, que,  en lugar de hallar la definición de una palabra, como en un diccionario ordinario, encuentra palabras buscando en su definición.

Espero a que a estas alturas del artículo ya hayas dado con el dichoso significado. Si no es así, la Wikilengua te ofrece una lista de diccionarios en línea que puede resultarte útil. Yo, por mi parte, voy a seguir buscando sincebollista, viejoven y fofisano.

Deseadme suerte.

Formación relacionada:
Cursos de corrección
Cursos de traducción
Cursos de edición
Cursos de creación de contenidos

 

Autor

Álex HerreroRedactor, corrector y editor
Compartir