18/02/2019

Una road movie del libro

Bienvenidos a este viaje excepcional por los entresijos del producto editorial. La primera parada del viaje hemos de hacerla justo al recibir el original.

El original es el mensaje en estado puro, pero el libro incluye otras variables como el canal en el que se presentará ese mensaje y además debe tener en cuenta las preferencias del destinatario para lograr un objeto que genere valor y establezca la ventaja competitiva con el resto de los títulos. Así es necesario un primer análisis del original del que debe salir la ruta editorial que necesita para llegar a ser un libro. Trazar la ruta editorial es hacer el mapa que nos llevará y guiará por el proceso, pero no hay dos mapas iguales, cada texto necesita lo que necesita y es único.

Dentro de la etapa de edición habrá que fijar el tipo de correcciones que necesita, si hay que crear material complementario y el material gráfico con el que lo vamos a acompañar. Algunas cuestiones de formato condicionan el proceso desde este punto puesto que no es igual un texto pensado para un epub enriquecido que para un libro papel. Para que el libro añada valor debe de planificarse como un objeto único desde el principio. Además, es importante tener siempre en cuenta el presupuesto para lograr un producto de calidad sin que se pase de precio, no solo se vería comprometida la viabilidad del producto, sino que además encarecerlo sin aportar valor no tendría ningún sentido para los lectores.

La siguiente etapa, aunque puede empezar en algunas tareas y en función del tipo de producto de forma solapada con la edición, es la preimpresión. Es el momento de elegir el material gráfico y el diseño del producto. Algunos libros mantienen una relación tan estrecha entre diseño, lenguaje verbal y lenguaje gráfico y visual que es imposible separar del todo las tareas. Además de trabajar en las tripas del libro, hay que perfilar las cubiertas y los textos comerciales.

Aunque el plan de márquetin que elaboramos para cada título lo implementaremos una vez esté avanzado el proyecto, su construcción debe empezarse de forma paralela al proceso del libro para que pueda culminar a la vez.

La etapa de preimpresión debe terminar en el prototipo. Este ejemplar primordial es el que va a dar lugar a las copias que llegarán a los lectores. Si el destino es papel, todavía nos quedarán algunas cuestiones que elegir como el tipo de papel, encuadernación y demás características de impresión. Si el destino es digital, el libro estará terminado a falta de establecer las comprobaciones necesarias, incluir los metadatos y dar el visto bueno.

Una vez que poseemos los ejemplares y hemos terminado el archivo informático para descargas, empezará la fase de distribución. En realidad, la distribución ya está muy condicionada por el tipo de acabado, tipo de impresión o digital, que hayamos elegido. La distribución puede conllevar más o menos carga comercial, pero en general debemos tener en cuenta que es un proceso por el cual nuestro libro estará a disposición de los lectores. Es decir, la distribución garantiza que un lector pueda adquirir un producto determinado a través de una serie de puntos de venta físicos o digitales. Otra cuestión muy distinta es darlo a conocer.

En medio de la vorágine de títulos existentes es necesario no solo permitir el acceso a la compra, sino que es fundamental enseñar el producto. Nuestro libro debe salir al paso del público y aparecer frente a él. Por tanto, no basta con distribuir hay que vender. 

Es cierto que no es una tarea fácil dada la competencia y el volumen de ventas, pero las redes sociales y el entorno 2.0 facilitan unas herramientas y unas posibilidades que nunca han sido tan potentes ni tan económicas.

Gracias por viajar con nosotros, espero que todo haya sido de vuestro agrado y que volváis a elegirnos.

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Autor

Icíar Gómez Profesora de edición y corrección
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