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25/04/2016

Ser editor es mucho más que corregir un libro

Cuando empecé a trabajar, entré en una editorial que me enseñó mucho. Tuve la suerte de contar con una gran mentora que me transmitió sus más de veinte años de experiencia para que en el futuro la sustituyera, y así terminó siendo durante varios años.

Mucha gente no sabe a qué se dedica un editor. Yo voy a intentar explicar muy brevemente por qué su trabajo es tan importante.

Recientemente, mi hijo de cuatro años detectó dos fallos de edición mientras yo le estaba contando un cuento:

1) El libro mostraba a un hombre que se suponía que estaba asustado; sin embargo, la ilustración lo mostraba con cara triste, no de miedo.

2) Ese hombre debía tener los ojos azules, y sin embargo en una página estaban negros y en otra azules.

Cuando me hizo reparar en estos fallos, recordé la importancia que tienen los pequeños detalles en la edición de obras infantiles y juveniles. Alguien podría pensar que son tonterías, pero no lo son. Desde entonces, en cada cuento que leo detecto más errores o mejoras, porque, aunque hoy día no trabaje como editora, lo sigo siendo. He visto, por ejemplo, que en un cuento con bastante éxito se dice que un niño no quiere llevar uniforme al colegio, o que no quiere comer en el comedor escolar y cosas similares. Entre los 2 y los 6 años, los niños repiten y copian todo lo que ven u oyen; un libro, además, para ellos es una verdad absoluta. Para ellos un libro no tiene errores, lo que ahí figura es así y punto. Cuidar estos pequeños detalles es labor de un editor.

Si tuviera que definir a un editor diría que es la persona que se encarga de toda la coordinación de un proyecto editorial (libro, revista, eBook…): desde su creación o traducción hasta su publicación (en papel o digital). Si en un libro hay erratas, errores de traducción, problemas con la impresión o ilustraciones erróneas, la culpa es del editor, máximo responsable del proyecto. Por eso, si un editor ha hecho bien su trabajo, no deberíamos ni acordarnos de él, porque el editor ha de ser invisible. Así de importante es su trabajo, aunque hoy en día muchos opinen que la figura del editor no debería existir. ¿Acaso deberían dejar de existir los directores de orquesta o de un colegio, los Gestores de proyectos de las agencias de traducción o los controladores aéreos (condiciones salariales aparte)?

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Autor

Jimena LicitraTutora de traducción
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