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13/08/2019

Por qué la traducción (humana) importa (IV de V)

En cualquier caso, la TA ha llegado para quedarse: ya escala el muro y nos mete miedo; le cantamos a lo Sabina para reunir valor, pero no se va; nos intentamos hacer a la idea y le cantamos entonces para enamorarla, para que se quede a nuestro lado y nos quiera un poco, pero siempre nos defrauda.

Resulta que, de todos modos, para que eche a andar nos necesita a nosotros, los mortales, gente del sur del muro, educada en la Ciudadela o versada en traducir a gentes de carne y hueso de los diversos reinos. Se necesitan lingüistas humanos que alimenten a la fiera con cuerpos, perdón, corpus bilingües, que previamente deberán haber sido (al menos en una primera fase) traducidos lo más humanamente posible. Después, una vez crecida la fiera, los expertos deberán adiestrarla. En un siguiente paso, habrá que tener en cuenta que los textos que se le den a traducir, si queremos un resultado óptimo, deberán estar redactados profesionalmente (por un lingüista humano), cumpliendo, en ocasiones, con una serie de premisas (la llamada «preedición» de que hablábamos antes). Y, además, resulta que hará falta un traductor profesional al final del proceso, que se encargue de la famosa posedición (y, para rematar, un revisor o corrector, «los cinturones de seguridad del texto» como dice Antonio Martín).

En resumen: la traducción automática se ha metido hasta la cocina, pero sin los profesionales de la lengua en general y los traductores humanos en particular, creyéndose chef se quedará en mero pinche. Y esto, a corto y también medio plazo, porque, tal y como ha afirmado Jean Senellart, CEO de Systran en el último SlatorCon, celebrado en Londres el pasado mes de mayo, «la tecnología ha alcanzado ya una fase de meseta. […] El usuario no quiere la tecnología, quiere el producto». Traducción: es poco probable que la calidad de las traducciones generadas automáticamente siga mejorando y ahora toca diseñar productos específicos (léase «integración de la TA en herramientas TAO») y venderlos, que es lo que realmente interesa a quienes la han desarrollado.

Y, es más, como también afirma el profesor Chong y los profesionales intuíamos (y luego hemos comprobado, tras unos cuantos experimentos), hay muchos tipos de textos en los que la TA no es de gran ayuda: específicamente, todos aquellos en los que haya un componente o una función estética de peso. No sirve de mucho en traducción literaria ni en traducción de márketing: ambas tienen un alto componente estético y creativo (si lo pensamos bien, también la traducción literaria podría ser considerada una modalidad de transcreación, otra de las tareas que los humanos hacemos mejor que los no humanos). Así lo demuestra un experimento llevado a cabo recientemente en la Universidad Pompeu Fabra, en el que se tradujeron automáticamente del inglés al catalán varios clásicos de la literatura anglosajona. He indagado, pero, por desgracia, he sido incapaz de localizar los datos exactos sobre quién llevó a cabo este experimento y en qué condiciones; si no recuerdo mal, del texto que salió del traductor automático no pudo aprovecharse ni siquiera una tercera parte, en el mejor de los casos. Pero la cosa va más allá: la TA no siempre es de mucha utilidad para traducir ciertos tipos de textos divulgativos o académicos. Como relata The Verge, así lo evidencia el escasamente satisfactorio proyecto de colaboración entre Wikimedia Foundation y Google para la traducción automática de cientos de miles de artículos de Wikipedia, mediante la incorporación de Google Translate a la herramienta de traducción de la enciclopedia en línea.

(Y no hablaré aquí, porque de traducción audiovisual solo tengo nociones, sobre la imposibilidad de que un motor de TA traduzca un guion de doblaje o subtitule una película —voy más allá de las charlas TED—: si un robot es incapaz de distinguir las «señales de tráfico» en un recaptcha, ¿cómo podría entender lo que está ocurriendo en una escena de Chernóbil, lo cual condiciona —por algo lo llamamos «traducción subordinada»— el sentido de todo lo que dicen los personajes y, por ende, cómo se traduce?)

Autor

Miguel Marqués Profesor de traducción
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