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05/07/2016

Píldoras de ortografía y gramática: leísmo, loísmo y laísmo (II)

 En nuestra última entrada, os explicamos en qué consistían los fenómenos del leísmo, laísmo y loísmo. ¿Os resulto fácil? Agarraos pues.

Aquí tenéis, a grandes rasgos, algunos de los casos más problemáticos y generalizados

  1. Verbos de afección psíquica

Son aquellos que afectan al ánimo: afectar, asustar, asombrar, convencer, molestar, preocupar…

Admiten tanto lo(s)/la(s) como le(s). La utilización de unos u otros depende de si el sujeto es activo o no y del grado de voluntariedad que tiene respecto de la acción que designa el verbo.
Si el sujeto es animado y se concibe como agente de la acción se ponen los pronombres de CD: A mis entrenadores los asombro con mis habilidades
Si el sujeto es inanimado o es una oración y, por tanto, no es agente directo se suelen utilizar los pronombres de CI (A mi hermana le asombra mi forma de correr), aunque el uso de lo, la, los o las no puede considerarse loísmo ni laísmo.
Con sujetos animados se puede dar también esta alternancia dependiendo del grado de voluntariedad de la acción: si hay voluntariedad los de CD (Se preparó bien los argumentos y lo convenció) y si no hay voluntariedad directa los de CI (Su hermano le asustó sin darse cuenta cuando entró por la ventana).

         2. Verbos de influencia

Son los que expresan acciones que tienen como objetivo influir para que una persona realice una acción determinada: ordenar, permitir, autorizar…
Siguen la estructura: «verbo de influencia complemento de persona verbo subordinado en infinitivo o precedido de que o un nombre de acción» (Le permitió comprar un perrito / Le permitió que comprara un perrito / Le permitió la compra del perrito).

El complemento es indirecto con los verbos permitir, prohibir, proponer, impedir, mandar y ordenar.
Le prohibió hacer ruido después de la medianoche.
El complemento es directo con los verbos de influencia que llevan, además de un complemento de persona, también un complemento de régimen, es decir, un complemento precedido de preposición: obligar A, invitar A, convencer DE, autorizar A, etc. La invitó a cenar en un buen restaurante.

Aunque también es correcto el uso de le/les: Los/les invitó a cenar en un buen restaurante.

         3. Verbos con CD de cosa y CI de persona

Son verbos como pegar, abrir, disparar, robar, escribir, leer…
Con muchos de estos verbos es frecuente omitir el CD por estar implícito, así que lo correcto es usar la forma le/les: Aquel individuo robó el monedero a la anciana/ Aquel individuo robó a la anciana/Aquel individuo le robó.
El atracador pegó un gran puñetazo al dependiente/ El atracador pegó al dependiente/El atracador le pegó.

         4. Los verbos hacer y dejar, cuando significan respectivamente 'obligar' y 'permitir'

Siguen la misma estructura que los verbos de influencia y tienden a construirse con CD si el verbo subordinado es intransitivo (Dejé hablar a María en la reunión/La dejé hablar en la reunión) y con CI cuando el verbo es transitivo (Su padre hizo comprar a María una camisa muy fea/Su padre le hizo comprar una camisa muy fea).

          5. Verbos que han cambiado o están cambiando de régimen

Son los casos de ayudar y obedecer, por ejemplo, en los que se usan indistintamente los pronombres de CD y los de CI (Manuel le ayudó a cambiar la rueda, Manuel lo ayudó a cambiar la rueda).

          6. Construcciones impersonales con se

No se considera leísmo aunque el complemento sea femenino o plural. Se vio a los atletas correr a lo lejos: Se les/los vio correr a lo lejos. A Cristina se la/le ve triste.

          7. Semilocuciones verbales

Se aprecian casos de loísmo y laísmo con verbos que se construyen con un sustantivo en función de CD y que se comportan como semilocuciones verbales: echar un vistazo, prender fuego, sacar brillo…
La secuencia formada por el verbo más el CD se puede sustituir en la mayoría de los casos por un verbo simple que tenga un significado equivalente que lleva como CD el complemento que funciona como CI en la semilocución.

Juan echó un vistazo al baúl.
Juan miró el baúl.

No deben confundirse estos casos con verdaderas locuciones verbales formadas por un verbo y un sustantivo, como hacer añicos o hacer polvo, cuyo complemento sí es directo.

Tiró el jarrón y lo hizo añicos.
La noticia de su muerte los hizo polvo.

 

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Autor

María TarriñoDirectora de formación
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