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11/03/2019

Los fundamentos de la corrección de estilo

Qué hace un corrector de estilo

Cada periodista, columnista, poeta, dramaturgo, novelista… tiene su propio estilo a la hora de escribir. Hay quien adora las descripciones con largas listas de adjetivos, quien muestra predilección por la voz pasiva, quien emplea perífrasis verbales a diestro y siniestro… Hasta tal punto es característico y personal ese estilo que muchos lectores son capaces de reconocer a su autor aún sin ver la firma del texto y muchos autores se resisten a que ningún corrector ponga sus garras y su bolígrafo rojo sobre las líneas que salen de sus manos.

Quizá esta desconfianza se deba a que a lo largo de su carrera no se han cruzado con verdaderos correctores de estilo bien formados y preparados. Como comenta Alfonso Ruiz, coordinador y tutor online en Cálamo&Cran en su artículo “¿Qué es la corrección del estilo?”, esta consiste en “la intervención lingüística que se realiza en un texto para conseguir que el lector lo entienda”. Y ahí radica principalmente la dificultad de su labor diaria: ¿cómo podemos asegurarnos de estar logrando que el lector entienda lo que el autor quiere decir modificando lo menos posible su texto original? ¿Es posible hacer una corrección de estilo sin tocar el estilo de su escritor?

Aspectos básicos en la corrección de estilo

Cuando nos colocamos delante de un texto hay tres aspectos que debemos tener muy claros antes de comenzar con la corrección propiamente dicha:

  1. El propósito del texto. ¿Nos encontramos ante un texto académico donde debe primar lo divulgativo o ante uno publicitario cuya función es persuadir a nuestro cliente para que haga tal cosa o compre tal producto? La respuesta a esta cuestión nos dará la clave del tono que debe primar en el texto general y es la base sobre la que construiremos nuestra corrección.
  2. El público al que se dirige. Como es obvio, no es lo mismo escribir para un adulto que para un niño, pero tampoco un artículo publicado en un medio generalista para el conjunto de la sociedad que uno médico publicado en una revista científica.
  3. ​El medio. Cada uno maneja sus propios códigos. Se sabe, por ejemplo, que la gente, por lo general, tiende a no leer más de cinco minutos en internet, mientras que la lectura en papel es más sosegada. ¿Qué sentido tiene entonces escribir un artículo de 2.000 palabras para la red?

Teniendo estos tres aspectos claros, y añadiendo que la corrección de estilo requiere una lectura sosegada, con plena concentración y sin despistes, estaremos preparados para ponernos manos a la obra.

Qué se corrige en una corrección de estilo

Con frecuencia se tiende a pensar que un corrector se va a limitar a encontrar erratas en nuestro texto y poco más. Eso corresponde a la corrección ortotipográfica del texto, un aspecto propio de la corrección profesional y que no siempre lleva a cabo el corrector de estilo. Será nuestra tarea:

  1. Revisar conceptos gramaticales y corregir derivados de una mala redacción o del desconocimiento de las normas en uso. Subsanaremos los errores derivados del empleo de tiempos incorrectos y los unificaremos para que tenga un orden lógico, ajustaremos la puntuación y revisaremos los conectores.
  2. Estudiar la estructura interna del texto, así como la sintaxis de sus oraciones para asegurarnos de que sigue el orden cronológico y narrativo adecuado.
  3. Verificar el orden de presentación de la información, si sobra o falta algo y si el lector dispone de todo lo necesario para comprender, disfrutar y aprovechar lo que estamos comunicando.
  4. Revisar el vocabulario para eliminar impropiedades léxicas, arcaísmos, palabras tomadas de otras lenguas… El objetivo será asegurarnos de que todo lo que se dice en el texto se adecue a las normas de la zona en que se va a publicar. 
  5. Sintetizar para eliminar lo innecesario, adecuando el registro del texto al público que nos va a leer.

Cuándo es necesaria una corrección de estilo

Este es un tema controvertido sobre el que no hay una uniformidad de criterio. Bajo nuestro punto de vista la corrección de estilo es fundamental siempre. Como dice el refrán “hasta el mejor escribano echa un borrón” y siempre es positivo que nuestros textos pasen por el filtro de un ojo profesional que se acerque a él con alma analítica y lo examine al detalle. Lo que sí debemos es buscar un buen corrector de estilo, formado y con experiencia para pulir nuestros textos. 

Si quieres formarte en esta especialidad, el curso de Corrección de estilo de Cálamo&Cran te está esperando.

 

 

Autor

Patricia GómezDirectora de marketing
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