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26/02/2020

La clase de español... ¿en español?

3 razones y 6 trucos para usar el español en nuestras clases de ELE

3 RAZONES PARA USAR EL ESPAÑOL EN EL AULA DE ELE

Hay muchas más, como es lógico, pero nos centramos aquí en tres razones de peso para usar la lengua meta (el español en nuestro caso) en las aulas de lenguas extranjeras.

1. Aumentamos la exposición en la lengua meta

Uno de los factores determinantes del éxito en el aprendizaje de una lengua extranjera es la calidad del input al que están expuestos nuestros alumnos y alumnas: es necesario que las muestras de lengua que llevemos sean verosímiles, estén convenientemente contextualizadas y sean relevantes para el aprendiente.

Al usar la lengua meta, los ponemos en contacto con un input de alta calidad: real, contextualizado, relevante y significativo, y conseguimos que este no se limite al manual, a los textos que vayamos trabajando o a los enunciados de las actividades.

2. Supone un reto

Entender una lengua distinta a nuestra lengua materna siempre es un reto, un estímulo para avanzar en nuestro aprendizaje. Al superar desafíos, sentimos satisfacción, alegría, superación… lo cual no hará sino favorecer una actitud positiva hacia el aprendizaje de esa lengua.

Sabemos que la motivación y los factores emocionales y afectivos son fundamentales en el éxito o fracaso del proceso de aprendizaje: tomar conciencia de que estamos siguiendo una clase en la lengua que estamos aprendiendo, sobre todo en los niveles iniciales, puede servir de acicate para que pongan todo de su parte, para que se impliquen en ese aprendizaje.

3. Aprenden haciendo

Si la lengua de comunicación principal es la lengua materna del grupo (en el caso de grupos monolingües) o una tercera lengua común, las oportunidades de uso del español se limitan a las actividades de práctica.

Si por el contrario, empleamos la lengua meta como vehículo tanto de comunicación como de aprendizaje, se maximiza el tiempo de práctica y se favorecen procesos de adquisición inconsciente del español, es decir, irán incorporando la lengua mediante su propio empleo.

6 TRUCOS PARA USAR EL ESPAÑOL EN EL AULA DE ELE

Dice el refrán que “hechos son amores y no buenas razones”. Aquí van algunos trucos para que esas razones se materialicen en hechos, en actuaciones docentes.

1. Adecuar la tarea

Sobre todo en los niveles iniciales, seguir una sesión en una lengua extranjera, que conocemos poco, resulta desafiante. De hecho, implica un esfuerzo y muchas veces terminamos exhaustos.

Al diseñar las secuencias didácticas, debemos prestar especial atención a que sean progresivas, que se centren en uno o dos aspectos (no muchos en todo caso) y se puedan aplicar en los siguientes pasos de la secuencia.

Especialmente en las actividades de comunicación (más abiertas, contextualizadas, con vacío de información, etc.), es necesario que se planteen retos asequibles de modo que tengan que realizar un esfuerzo, pero que los puedan superar, que sean realizables.

2. Identificar dificultades que puedan surgir

Adelantarse a problemas de diversa índole que puedan surgir en el aula es una labor diaria de todo docente, también los que tienen que ver con el uso que haremos del español en diferentes momentos: instrucciones, respuesta a dudas, intervención ante errores…

Si prevemos esas posibles dificultades, o al menos tenemos una hipótesis, podemos pensar cómo facilitar la comprensión, qué recursos pueden ser más útil, más rentable movilizar: el empleo de gestos, sinónimos, poner ejemplos de uso, usar apoyos audiovisuales...

3. Comunicación real en el aula

El aula es un espacio en el que la mayoría de las veces la comunicación es simulada: cuando hacemos una actividad en la que preguntan, por ejemplo, dónde está la farmacia en un mapa, casi nunca están buscando una información que necesitan realmente. La comunicación es verosímil, pero no es real.

Sin embargo, también hay numerosas ocasiones de uso real, como los saludos o las despedidas, si piden permiso para ir al baño, cuando necesitan una fotocopia que no han recibido, si no han entendido algo… pero también fuera del aula: para escribir un mensaje a la docente, un correo electrónico, pedir un retraso en una entrega…

Es especialmente productivo emplear la lengua meta en esas situaciones desde el nivel inicial, así el alumno aplica continuamente lo que va aprendiendo, esta vez sí, respondiendo a sus necesidades reales de comunicación.

Para ello, podemos trabajar desde el primer día estrategias de comunicación que progresivamente vayan ampliando los recursos y la adecuación de su producción oral y escrita en español.

4. Empatizar con el esfuerzo que están realizando

No es fácil seguir una sesión en una lengua extranjera, cuando no entendemos sentimos frustración, desánimo… Si como docentes nos ponemos en su situación (por ejemplo, si aprendemos lenguas extranjeras), nos resultará mucho más sencillo entender los procesos cognitivos y emocionales que atraviesa cualquier estudiante de una lengua extranjera, las dificultades que afronta, los esfuerzos que ha de hacer, las satisfacciones y las frustraciones que vive…

En el aula, podemos dar lugar a la expresión de todo ello, a compartir alegrías y penas en el proceso de aprendizaje y uso del español: si vemos a alguien desanimado, pedirle que lo explique (en público o en privado), armarnos de paciencia cuando algo cuesta más, animar en esas ocasiones y poner de manifiesto o incluso festejar los logros alcanzados...

5. Cuidar el ambiente en el aula

Si, además de para comunicarnos con el grupo, el español está presente en otros soportes, como carteles, música de fondo durante los momentos de trabajo individual o en pequeños grupos… si disponemos de elementos que conformen un ambiente agradable, garantizaremos una exposición más inconsciente al español y a sus culturas, y favoreceremos la sensación de inmersión.

Asociando el espacio al uso del español, resultará cada vez menos arriesgado, menos “amenazador” usar esa lengua en la que quizá sentimos inseguridades y miedos, lo que llevará a un uso cada vez menos monitorizado, más incosciente del español. En definitiva, favoreceremos que se dén procesos de adquisición del español.

6. Predicar con el ejemplo

Intentar decir cosas en sus lenguas maternas, equivocarnos al hacerlo es la mejor manera de mostrar que los errores forman parte indispensable del proceso de aprendizaje.

No basta con (¿no funciona?) decir “no es malo equivocarse”, “los errores son necesarios”... es mucho más ilustrativo demostrar que nos los podemos tomar de manera más positiva, divertida muchas veces, y que eso genera una disposición más receptiva que potenciará nuestro aprendizaje.

Si damos ese paso y, por ejemplo, les preguntamos habitualmente cómo se dice algo en su lengua materna, si intentamos decirlo y emplearlo en otras situaciones, otros días y al hacerlo nos equivocamos, causamos equívocos, decimos barbaridades… nos estamos exponiendo a esa vivencia y la estamos convirtiendo en una herramienta didáctica que favorecerá el proceso de aprendizaje y adquisición del español.

 

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Autor

Víctor Benítez Formador de profesores de español
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