Un texto debe leerse sin tropiezos, y la longitud de las palabras es un factor importante para conseguirlo. Una semana más, la insuperable Mari Tilde nos conduce por el camino del bien.
Un texto debe leerse sin tropiezos, y la longitud de las palabras es un factor importante para conseguirlo. Una semana más, la insuperable Mari Tilde nos conduce por el camino del bien.
Quizás no es por lo que cuentas sino por cómo lo haces: con demasiados incisos, explicaciones, añadidos, matices… que no vienen a cuento e interrumpen. Mari Tilde nos enseña a escoger el momento y el lugar para que esas aclaraciones siempre resulten oportunas.
Con frecuencia sazonamos lo que escribimos con adjetivos calificativos que dicen poco y que, por tanto, sobran. Pero nos gusta ponerlos porque nos parece que dan expresividad o belleza a nuestros textos. Mari Tilde nos enseña a pastorear esta fauna léxica.
Menudo lío provoca este cuando menos que ve usurpada su función por un cuanto menos ubicuo y mal usado. Y es que algunas locuciones no son lo que parecen. ¡Pero aquí está Mari Tilde a dejarlo claro!
«Deber de» y «deber» no significan los mismo. Mari Tilde, en su afán por hacer que escribamos mejor, nos explica la diferencia para que no la olvidemos nunca.
A veces nos resulta difícil poner punto final. Mari Tilde nos ayuda a puntuar las despedidas de forma que consigamos decir adiós con la máxima corrección.
Emilio Rollo, un funcionario incomprensible, escribe a Mari Tilde una queja formal. Mari Tile le contesta y, de paso, le da unos consejos para que aplique el lenguaje claro en todo lo que escriba en el futuro.
Con el lenguaje claro, ganamos todos. Instituciones y ciudadanía. Empresas y consumidores.
¿Hay que poner o no la tilde a «solo»? Sabemos que tu corazón dice que sí pero vamos a darte motivos para que te liberes de esas cadenas y vueles libre. Te lo cuenta, por supuesto, nuestra consultora ortográfico-sentimental de cabecera: Mari Tilde.
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