31/08/2016

Esa extraña hormiga roja...

No sé en qué momento exacto decidí hacerme editor. Porque esta profesión, oficio o, más bien, devoción, salvo casos excepcionales no se hereda. Además yo no nací rodeado de libros, sino más bien de hermanos ruidosos, y mis padres tenían una cultura de andar por casa. Eso sí, cuando yo era niño, en las familias de clase media como la mía existía un respeto reverencial por la cultura. De este modo, poco a poco empecé a leer, a escribir (todos los editores escribimos, otra cosa es que casi nunca publiquemos, gracias a Dios) y a amar los libros en todas sus formas, colores y tamaños.

Sin embargo, por un hado del destino llamado sentido común, mi trayectoria se desvió y me hice ingeniero. A pesar de que creí que no sería muy perseverante, me pasé un cuarto de siglo (sin contar los horrorosos años de carrera) entregando mi alma a hacer casitas, actividad que jamás me interesó lo más mínimo. Hasta que finalmente peté. O más bien, dicho poéticamente, el huevo de mis deseos tantos años reprimidos se abrió y de él resultó salir el editor que había dentro.

Pero, como es fácil de entender, un editor no viene ya hecho de fábrica —de hecho, hablando stricto sensu, no existe nada parecido a una fábrica de editores y menos aún lo son las editoriales—, por lo que una vez decidido mi destino, busqué dónde poder formarme y aprender a manejarme en esta nueva locura a la que estaba dispuesto a lanzarme (porque, sea lo que sea la edición, lo que es indudable es que es una chaladura, no creo que nadie me discuta esto). Y así, como una luz brillante en la noche oscura (lo digo así para darle dramatismo) apareció en mi horizonte Cálamo&Cran. Lo cierto es que nadie me lo recomendó, porque tampoco conocía a nadie del sector, así que de forma casual mientras nadaba en un océano de másters, me encontré con sus cursos y especialmente con su Curso de Edición Independiente. Lo que aprendí en ese curso fue la base de lo que posteriormente he afirmado en otros cursos y he ido desarrollando profesionalmente. Pero lo cierto es que en ningún otro sitio he aprendido tanto ni de forma tan seria. Cálamo&Cran se convirtió desde el primer momento en mi referencia formativa en el mundo editorial, de modo que posteriormente he hecho más cursos con ellos y espero seguir haciéndolos en el futuro.

Y de estas enseñanzas, de mi pasión y mi cabezonería nació MERIDIANO, que es nuestra editorial. Se nos puede definir como una editorial de ensayo divulgativo y nos gusta decir que somos diferentes sin proponérnoslo, sencillamente porque hacemos las cosas «del revés». Y es que en MERIDIANO lo primero que hacemos es buscar un tema que nos interesa para a continuación localizar a alguien que lo desarrolle. De modo que nuestros autores no suelen saber que lo van a ser hasta que les tocamos con nuestra varita mágica y les «engañamos» para que trabajen con nosotros.

Este es nuestro primer año en funcionamiento y ya tenemos cuatro títulos en las librerías y dos más que nos esperan antes de final de año. Y nuestros temas son para todos los gustos. Como nadie nos coarta, hacemos lo que nos da la gana (razonablemente) y hemos publicado un libro sobre superdotados, otro sobre el universo digital, un tercero sobre mnemotecnia para no estudiantes y finalmente oro sobre técnicas de conducción. Los dos que faltan para completar el año son uno sobre Alzheimer y otro sobre trastornos alimentarios. Lo que os aseguramos es que, sea cual sea el tema que os interese, no vais a encontrar en nuestros libros un enfoque convencional. Podéis ver todo esto y mucho más en nuestra web www.meridianoeditorial.es.

¡Ah, y nos encontraremos siempre en Cálamo!

Carlos Yáñez
Editor de MERIDIANO Editorial

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