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13/09/2016

¿Es la traducción automática una amenaza para el traductor profesional?

La traducción automática ha llegado a la industria de la traducción y la localización para quedarse. No hay vuelta atrás. No va a haber menos traducción automática en el futuro: va a haber más y mejor traducción automática y en mayores combinaciones de idiomas. Como profesionales de la traducción,  tenemos que aceptar que este nuevo escenario no se puede cambiar ni se puede ignorar.

Las necesidades de traducción son altísimas hoy en día en un mundo dominado por la globalización y la digitalización de los contenidos. La necesidad de disponer de información en múltiples idiomas explica, por ejemplo, el éxito de Google Translate. Puede que la traducción que proporcione no sea perfecta y estilísticamente correcta, pero si sirve para el propósito de entender lo que el usuario busca, entonces cumple su cometido. Y vaya que sí lo cumple: Google Translate traduce más de 143 mil millones de palabras diarias en 100 combinaciones de idiomas.[1] Y hay que ser realistas: no hay traductores humanos suficientes en todo el mundo para la traducción del contenido que se genera diariamente. Ni presupuestos suficientes para poder pagarlos.

Pero como traductores no debemos desesperar. No hay que tirar la toalla. La traducción automática lleva ya algunos años utilizándose en el contexto de proyectos de traducción donde la calidad del documento traducido debe ser tan alta como si no se hubiera hecho con traducción automática. Es cuestión de entender cómo funciona esta tecnología y comprender la labor de posedición de la traducción automática y lo que conlleva. No es muy distinto a cómo se traduce hoy en día con las herramientas de traducción asistida que aprovechan los contenidos ya traducidos en la memoria de traducción. El traductor tiene que reutilizar la traducción ofrecida por la memoria y hacer también una posedición hasta cierto punto.  Si echamos la vista atrás ¿no empezaron a usarse las herramientas de traducción asistida por ordenador ya a principios de los 90 del siglo pasado? ¿Fueron herramientas como Déjà Vu de Atril en 1993 o Trados Workbench en 1994 una amenaza para los traductores de entonces? ¿Hay algún traductor hoy en día que trabaje sin usar alguna de las muchas herramientas de traducción asistida que ahora existen?

Del mismo modo que la industria de la traducción y la localización acabó adoptando dichas herramientas y estableciendo un nuevo modelo de tarifas que los traductores acabaron aceptando, la industria de la traducción y la localización está ya adoptando y acomodando el uso de la traducción automática. Además, al poder integrar los motores de traducción automática con las herramientas de traducción asistida, la disrupción en la práctica profesional de la traducción es menor, aunque el impacto en el modelo de negocio sí pueda ser mayor. Las empresas de traducción pueden rebajar tarifas al ofrecer el uso de traducción automática y los traductores tienen que sopesar si quieren trabajar en proyectos donde se utilizan motores de traducción automática acomodando sus tarifas a la baja aunque con la posibilidad de ser más productivos y generando más ingresos.

Es por todo ello que el traductor profesional hoy en día no puede ignorar la existencia de la traducción automática como una herramienta más que complementa a las que ya utiliza normalmente.  Ofrecer servicios de posedición de traducción automática complementa la cartera de servicios disponibles (traducción, localización, revisión, edición de textos, transcreación, etc.) y puede ofrecer incluso servicios de consultoría para la evaluación de la calidad de la traducción automática, una especialidad cada vez más demandada por las empresas que buscan mejorar la calidad de sus motores, para lo cual la ayuda del experto lingüístico que es todo traductor es inestimable.

Como profesionales del idioma y curiosos empedernidos, no debemos dejar de estar siempre atentos a los avances tecnológicos que afectan al idioma y podemos dar por seguro que la traducción automática está llamada a ser un actor o, deberíamos decir, actriz que nos acompañará el resto de nuestras vidas.

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[1] Fuente: Quora: http://ow.ly/XQ9x304cgWN

Autor

Enrique Torrejón Tutor de traducción
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