19/04/2017

El tamaño sí importa

El tamaño sí importa, por lo menos cuando hablamos de textos profesionales en formato online. Lo largo no se lee. Porque cansa, porque impacienta, porque no interesa lo suficiente. Por tanto, escribas lo que escribas:

  • No desarrolles tus ideas más allá de lo que ocupa un pantallazo: muy pocos se van a molestar en seguir leyendo lo que has escrito. Es cierto que Google premia los contenidos que ocupan 1.000 palabras o más, pero siempre que estos sean relevantes y con un contenido realmente original. Si el tuyo es largo  a base de paja… saca la podadora y elimina lo innecesario.
  • Ve al grano desde la primera línea: cuenta al principio lo que tengas que contar y luego arguméntalo o desarróllalo rápidamente. No hace falta más. Olvídate de exponer las ideas generales y luego pasar a lo concreto. Mejor utiliza el primer párrafo para presentar tu idea, un enunciado que exprese algo muy concreto. Por ejemplo, Los textos largos no se leen en Internet es mucho más claro y directo que preámbulos del tipo En los tiempos que corren, dominados por las nuevas tecnologías, ha cambiado nuestra manera de comunicarnos. No solo ya no necesitamos la presencia física para relacionarnos e incluso para establecer relaciones íntimas y cordiales con personas a las que no hemos visto jamás, sino que, además… Uf.  
  • No lo cuentes todo, solo lo verdaderamente importante o útil para tu lector. La mayoría de nosotros leemos únicamente lo que nos ayuda a resolver un problema o cambiar una situación, a ganar más dinero o ahorrarlo o lo que, simplemente, nos entretiene. Lo que no cumpla esa función, descártalo de tus textos.
  • Si debes escribir un texto largo, por lo menos redacta párrafos cortos. Cada idea, un párrafo que no ocupe más de 20 líneas; lo recomienda el filólogo Daniel Cassany.
  • Usa las negritas para destacar lo más importante. Que a tu lector le baste leerlas para obtener información relevante.
  • Y si has de escribir párrafos largos, hazlo. Pero rellénalos con oraciones cortas, de esas que como mucho tienen una o ninguna oración subordinada. Son más fáciles de entender y de recordar por los lectores. Y procura que la primera oración y la última de cada párrafo sean breves.

Es decir, cuando escribas piensa siempre en tus lectores: haz que dediquen poco tiempo a leerte. Eso hará que le gustes más.

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Autor

Cristina PlanchueloProfesora de comunicación escrita
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